miércoles, 22 de abril de 2015

Oportunidades Desperdiciadas

¿Alguna vez han sentido que se niegan ante una oportunidad única e irrepetible por puro miedo y cargo de conciencia? Eso me pasó hoy y tengo un nudo en la garganta provocado por sentirme bien y mal a la vez.
Siempre se ha dicho que las oportunidades deben aprovecharse en cuanto llegan porque luego puede ser muy tarde. Es cierto, nada garantiza que veremos el día de mañana, cuando te llega la hora, te llega y qué importa todo lo que no hayas vivido. Pero muchas de esas oportunidades no son “moralmente correctas” como dice mi catedrático de Ética Profesional. Y es por eso que entra la duda y termina uno mejor retirándose de la situación para protegerse, para no meterse a problemas o simplemente para estar en paz con la conciencia.
La situación ameritaba lo que tanto vengo deseando de un tiempo para acá, realmente él lo propicio todo de modo que el momento se diera, solos, en un lugar con una vista muy linda y una plática amena como siempre, pero más allá de todo eso nos encontrábamos en esa situación debido a que como amiga tenía el deber de acompañarlo y escuchar la historia de su rompimiento con la novia de 3 años. Bien sabido tengo que él me ve más como mujer que como una compañera o amiga, no es historia nueva eso, y he dejado que la situación continúe porque sabía que nada pasaría mientras el mantuviera su relación con su novia. Hasta hoy.

Luego de escuchar atenta su historia y las razones por las que la relación había terminado, empezó a tocar el tema de que a parte de la monotonía y lo demás que había mermado su relación había una razón mucho más grande detrás que lo confundía, y estoy segura que esa razón soy yo. No quise dejarlo terminar y cambié el tema. Finalmente como acostumbramos nos dimos un abrazo de despedida con sabor a “no me sueltes” y me desarmó totalmente escuchar la aceleración que tenía su corazón antes de pedirme que lo besara… si, ¡un beso! Al fin después de varias semanas la oportunidad estaba ahí frente a mi ¡clara y tentadora! Pero tan diferente a como lo esperaba, puesto que me niego rotundamente a ser solo un consuelo en un momento en que no tiene nada claro de qué va a pasar en su vida o en su relación. Me niego a darle un momento de alegría a cambio de que posteriormente vengan a su mente más confusiones y dudas y a la mía un sinfín de ideas que pueden ni siquiera llegar a realizarse. Me niego a aprovecharme de su debilidad en un momento de desequilibrio emocional. Y en una fracción de segundo estaba totalmente convencida de que no iba a suceder nada por más que ambos quisiéramos con tantas ganas. En lugar de sentir, pensé… y puede que me arrepienta por no haber actuado como dictaba el instinto pero puede que haya sido la mejor decisión que haya tomado en los últimos días.

Sudar Calenturas Ajenas

Desde que tengo memoria, a muy corta edad, he escuchado infinidad de veces la frase "sudando calenturas ajenas". El crédito se lo lleva mi abuelita que con sus mil y un dichos siempre tiene alguno para cada situación de la vida, y éste no es la excepción. A pesar de escucharlo seguido jamás le había tomado sentido como lo he hecho el día de hoy.
No entiendo cómo a las alturas de la vida en las que me encuentro haya gente que no sólo se meta en la vida y problemas de la gente, sino que peor aún, los tomen como si fueran propios... eso es sudar una calentura ajena. Está por demás decir que preocuparse por un amigo o familiar está bien, es totalmente válido y hasta podés jactarte de ser buena persona por eso. Pero eso es algo muy distinto a entrometerte en donde no tenés ni voz ni voto y encima tomar la postura que más te convenga y vivir el problema como si a ti te afectara cuando realmente no lo hace.
Todas las personas que sudan calenturas ajenas deberían tomarse un pequeño tiempo de sus muy ocupadas vidas (si claro) y sentarse a reflexionar por qué van a ponerse a sufrir, enojarse, alegrarse, o lo que sea, por la vida de otra persona.
El claro ejemplo se da entre las mujeres.... Ohhh mujeres, ¿por qué somos tan complicadas? Es típico que tu amiga termine con el novio e inmediatamente éste se convierta en el enemigo número uno de todo el grupo de amigas, el más odiado. Realmente al tipo no le interesa en lo más mínimo la vida de las amigas de la exnovia, mucho menos si lo odian o no, al fin y al cabo la relación ya se terminó y ya no tiene ni siquiera que quedar bien, entonces me pregunto: ¿por qué las amigas no toman esa misma actitud? ¡es todo lo contrario! 
Otro ejemplo es el que se da en un grupo de personas muy pequeño, que puede ser el trabajo o la universidad. Siempre hay alguien pendiente de todos los pasos que dan los demás, no se puede hacer ni deshacer nada porque es cuestión de tiempo para que toda la historia sea de dominio público, y la gente opina, y todos creen tener la razón y ser unos expertos en la materia, cuando en realidad jamás han estado en los zapatos de las personas verdaderamente afectadas ni saben siquiera por las situaciones que están pasando. Simplemente ¡SUDAN CALENTURAS AJENAS!
Finalmente al haberle dado vueltas a todo esto en la cabeza, he llegado a la conclusión que cuando se está rodeado de gente así, hay que ignorar y darle poca importancia, que se den cuenta que opinando y metiéndose en tu vida no van a conseguir jamás la atención que necesitan, porque finalmente son actitudes que debieron quedarse en el colegio. Lástima que nuestra misma sociedad nos enseña a ser así, "Vive y deja vivir" si todas las personas entendieran ésto, ¡que diferente sería el mundo!.

jueves, 9 de abril de 2015

Tanto tiempo que pasó...

Empecé con la idea de abrir un blog para expresarme de manera anónima hace 4 años ya... hoy 9 de abril de 2015, luego de varios días de pensar en retomarlo me he animado y aquí estoy.

La vida ha dado millones de vueltas desde que era esa joven de 19 años con ganas de expresarse y contar al mundo lo que pasaba por su cabeza. Es curioso leer lo que había escrito en ese momento puesto que estaba realmente agobiada, irónico que ahora todo eso sea solamente un recuerdo borroso y de hecho hasta gracioso. 

Pablo sigue siendo parte de mi vida pero de una manera mucho más sana que entonces, somos amigos ahora y como ya dije, que la vida da vueltas, él ahora es padre de una hermosa niña que lleva sus ojos y la sonrisa de su madre que aunque a una temprana edad, al parecer cumple el rol de madre de maravilla. Él no se convirtió en el "rockstar" que quería ser, ni mucho menos, trabaja como cualquier mortal con un sueldo que le permite darse gustos y eso es todo. Jamás cambió esa extraordinaria forma de ser que te intriga y es molesta pero que te invita a querer saber más y me alegra poder contarlo entre la gente con la que puedo hablar y tomar un café de vez en cuando, riendo por los recuerdos que ya se han quedado bien lejos en la larga linea de tiempo que hemos recorrido; después de todo fue mi primer amor...

Viendo en retrospectiva es increíblemente reconfortarte darte cuenta de que eso que te tenía sumida en una gran tristeza o enojo simplemente YA NO IMPORTA. Y es porque haberlo superado es un pequeño logro que puedes acreditarte luego de sentirte así y realmente se siente muuuuuy bien. Al mismo tiempo está la intriga: ¿será que en unos años los que importan hoy ya no van a importar? es muy probable que la mitad de gente que ronda tu vida en este momento dentro de varios años, unas subidas y bajadas en cualquier ámbito de la vida, y varios pasteles de cumpleaños; simplemente se hayan esfumado así como llegaron. Pero en esos cambios y vueltas está lo interesante y divertido de la vida, que todo cambia, todo termina, todo es variable, el truco está en encontrarle el gusto a estas situaciones y aprovecharlas al máximo.