domingo, 18 de octubre de 2015

¡Las prácticas terminaron!

La vida está llena de retos y situaciones que lo ponen a uno totalmente fuera de lugar. En los últimos meses estuve realizando mis prácticas profesionales de Ingeniería Química en una industria alimenticia. Al principio todo era demasiado confuso, tenía miedo, ansiedad, me sentía incapaz y pensaba que no iba a poder realizar las tareas que se me asignaran bien; simplemente estaba totalmente descontrolada.
Y lo peor de todo era que el tiempo pasaba, cumplía semanas tras semanas de estar ahí y no lograba adaptarme del todo, a pesar de que mis compañeras y mi jefe inmediato eran excelentes personas había algo que me tenía bloqueada y no me permitía mostrarme totalmente, como persona y como profesional.
Conforme pasaban las horas, los días, las semanas empecé a sentirme más cómoda, ya encontraba en su lugar todo lo que necesitaba, sabía a donde ir si necesitaba algo y me empecé a desenvolver más. Fue entonces que esta experiencia empezó a tomar el sabor que debía haber tomado mas de un mes antes cuando había empezado. Al equipo se unieron dos chicos más y realmente las cosas se ponían más alegres, las pláticas y las molestaderas entre todos. Era excelente que todos teníamos mas o menos la misma edad y todos eran excelentes personas.
Los almuerzos eran mi parte favorita, era el momento en que podíamos ser más amigos y platicar de cosas que no tuvieran relación al trabajo. Nunca faltaban las pláticas polémicas e interesantes que hacían que debatiéramos o que termináramos en carcajadas. Y así fui conociendo más a ese grupo de personas y fui tomándoles cariño poco a poco.
Cuando me dí cuenta, faltaba un mes para que terminara mi aventura ahí, me permito decir que ese mes si me lo disfrute como debía: a pesar de tener que madrugar, de largo camino para llegar en bus, de que habían tareas tanto del trabajo como de la universidad, llegaba a quedarme dormida a las clases, y las ojeras se volvieron mi accesorio más destacado. Era más cansancio que persona, pero lo disfruté mucho.
Primero fueron las chicas con las que había iniciado la aventura las que se fueron, realmente sentí mucho su partida pues había estado con ellas desde el principio y habíamos llegado a ser buenas amigas. Y en lugar de ellas llegaron otras dos nuevas chicas que aunque pasamos solo un mes juntas llegaron a ganarse mi corazón también.
De dicha experiencia aprendí demasiado, me atrevería a decir que incluso más de lo que aprendí en toda mi vida. Le perdí el miedo al cambio, le agarré gusto a los retos, me di cuenta de que era capaz de lograr cosas si me lo proponía, se instaló en mi un chip con otra manera de pensar sobre como es la vida real y como es ser adulta, y sobretodo me llevé experiencia y anécdotas que van a estar en mi mente y corazón para siempre.

"No es tu aptitud sino tu actitud lo que determina tu éxito"